¿Por qué no debemos obligar a los niños a pedir disculpas?

Enseñar a nuestros niños a disculparse y decir lo siento, puede parecer sencillo, pero enseñar a decir “lo siento” va más allá de las palabras, implica desarrollar la empatía y sentirlo de corazón.

En muchas ocasiones, se les obliga a los niños a disculparse y a pedir perdón y es evidente que muchas veces dicen “lo siento” de mala gana, como una respuesta condicionada, sin una verdadera comprensión de la naturaleza de una disculpa.

Cuando forzamos al niño a decir “lo siento” no le estamos enseñando el significado de esas palabras, y mucho menos le ayudamos a ponerse en el lugar del otro.

La disculpa parte de la empatía, cuando nos ponemos en el lugar del otro y logramos saber cómo se siente la otra persona, podemos disculparnos de verdad e ir más allá de las palabras proporcionando el apoyo emocional que se merece la otra persona.

En muchos casos los niños aprenden a decir “lo siento” como una manera de evitar que lo regañen o lo castiguen. Y en la mayoría de estas situaciones no se han puesto en el lugar del otro sino que lo han hecho simplemente para librarse de una consecuencia negativa por parte de los adultos.

Al obligarlos a disculparse se envía un mensaje errado al niño. Ya que se les pide que digan algo sin sentirlo, sin comprender qué fue lo que sucedió. Lo cual da cabida a que sean seres que puedan llegar a ser hipócritas, seres que sientan una cosa y demuestren o digan otra.

El niño necesita entender el poder de un “lo siento”, para esto es importante que comprenda qué es lo que hizo, cuáles fueron las consecuencias de sus actos y cómo perjudicó a otra persona.

En lugar de pedir al niño que pida disculpas rápidamente, enséñale a preguntar: “¿Estas bien?, ¿Te puedo ayudar en algo? ¿Puedo hacer algo para que te sientas mejor?, ¿Necesitas un abrazo?, ¿Necesitas que te deje solo?, etc.

De esta manera ayudamos a nuestros pequeños, a que poco a poco vayan construyendo su concepto de empatía a través del respeto y el amor.

Raquel Roa

No obligues a tus niños a dar besos y abrazos

La respuesta en sencilla, no debemos obligarlos por respeto hacia ellos mismos.

Su cuerpo es suyo y los niños deben decidir cómo, cuándo y a quién quieren demostrarle afecto.

Muchas veces he presenciado cuando padres van por la calle y se encuentran con amigos y cuando éstos le extienden los brazos y quieren saludar a sus hijos, los niños se esconden detrás de sus papás, o dicen que no se quieren acercar.

Con una cara de confusión y desconfianza (con toda la razón, porque son personas desconocidas para ellos) no sienten la confianza para abrazarlos y los evitan. Luego, esas personas empiezan a insistir: “¿pero por qué no quiere abrazarme, por qué no me quiere dar un beso?”

Por lo general los padres se sienten sumamente apenados cuando sus hijos no desean saludar a esa persona desconocida. Y tratan de convencer a los niños a que los besen o les den un abrazo. “Anda dale un besito ella te cargó cuando eras un bebé… Ella es amiga de tu tía.”

Hay una creencia en ciertas personas, que consideran que obligando a los niños a dar abrazos o besos a personas que son desconocidas para ellos, es una enseñanza de buenos modales o buena educación.

Y la verdad es que al hacer eso, se pone en una situación sumamente incómoda a los niños.

Para enseñar buenos modales, basta con ser un modelo a seguir, nosotros mismos debemos dar el ejemplo. Cada vez que entren a un lugar digan: “buenos días” o cuando estén en alguna tienda pidan las cosas con un “por favor” y den las “gracias” ya que sus niños siempre los estarán observando y escuchando.

Con enseñarles a los niños que saluden diciendo “hola”, “buenas tardes” o que se despidan cuando se van de algún lugar, será suficiente, no hay necesidad de amapuches, abrazos y besos para ser educado.

Las personas usamos los abrazos y besos como una demostración de afecto a nuestros seres queridos. Este tipo de demostraciones son espontáneas y auténticas. Los abrazos y los besos son actos íntimos que no siempre nace hacerlo con cualquier persona.

Al obligar a los niños a que saluden siendo muy cariñosos con besos y abrazos, les transmitimos un mensaje equivocado, un mensaje que seguramente no es el que queremos transmitir, y es que se le da la idea errónea al niño de que su cuerpo no le pertenece.

Le estamos diciendo que no puede disponer de su cuerpo y decidir sobre él, lo cual puede poner al niño en una situación de riesgo ante el abuso infantil. Y es que al tener que complacer al otro con un beso y un abrazo, ignora lo que él como persona está sintiendo, dejándolo sin poder colocar sus propios límites y decir que “no” cuando se sienta en una situación que puede ser incómoda.

Raquel Roa

Cuando prometas algo, asegúrate de cumplirlo

Una promesa supone un compromiso con una persona o con uno mismo.

Si prometes algo, haz todo por cumplirlo. Las promesas rotas hacen mucho daño. En cambio si las cumplimos ganamos credibilidad y confianza.

Cuando no estés seguro de si no podrás cumplir algo es mejor decir: “Sé que realmente quieres hacer esto y nosotros haremos nuestro mejor esfuerzo para que eso suceda”. Asegúrate de que realmente estás haciendo lo mejor que puedes.

Las promesas no cumplidas nos pueden quitar la autoridad como padres, maestros o cuidadores. Hacen que perdamos credibilidad, provoca desilusión y desconfianza.

Si rompes tu promesa, reconócelo y pide disculpas al niño. Recuerda que así le enseñas cómo comportarse cuando falle en cumplir su palabra en algún momento.

Romper nuestra palabra es algo que todos podemos llegar a hacer en algún momento u otro. Y aunque pueda parecer cualquier cosa para ti, puede importarle mucho a un niño.

 

Así que si cumplimos lo que decimos y realmente somos personas de palabra, haremos que nuestros niños confíen en nosotros y se sientan seguros con las cosas que les decimos.

Raquel Roa

Si aún estás en la búsqueda de un regalo especial para tus niños, seguro esta publicación puede servirte de mucha ayuda.

Aprovecha para obsequiarle a un niño algo que sea significativo en su vida. Algo en lo que realmente esté interesado o que necesite y promueva su creatividad e imaginación.

Recordemos que cada niño es único, todos aprenden de diferentes formas, tienen distintos intereses y pueden usarlos de diferentes maneras. Así que trata de elegir juguetes que reflejen la diversidad de cada persona.

No existe juguetes de niños o de niñas. Los niños aprenden jugando. El juego es libre y espontáneo (sin importar cuál sea su género)

Mientras menos sofisticado sea un juguete, habrá mayor complejidad de pensamiento en el niño.

Es importante que lo que se les regale a los niños sea resistente y ofrezca la posibilidad de usarlo a largo plazo.

Recuerda escoger juguetes o materiales que sean apropiados para la edad de cada niño (esto incluye que sean completamente seguros)

Evita regalar juguetes que promuevan la violencia, lo ideal es que regalemos algo que fomente la paz, el respeto y apoye los valores y principios de cada familia.

Y por último pero no menos importante, recuerda que es sumamente valioso regalar momentos de calidad, dónde estés completamente presente para tus niños y les demuestres lo mucho que los quieres y lo importante que son en tu vida. Pronto haré una publicación donde hablaré de esto con mayor profundidad.

Raquel Roa

“Pórtate bien o no recibirás regalos”

Hoy quiero compartir con ustedes algunas de las razones para evitar este tipo de frases:

.

Porque estas mintiendo. La verdad es que te ilusiona darle regalos a los niños y no los dejarías sin regalo por darles una lección. Además pierdes credibilidad.

Necesitas respetarlos en todo momento. No necesitas amenazarlos con frases como: “te portas feo y nadie te dará regalos”, “Santa te está mirando”…

Te basas en el miedo del niño para que modifique una conducta, para que se porte bien únicamente por los regalos. Es mejor conversar y razonar con los niños acerca del por qué hacemos las cosas.

Es injusto que se le haga sentir a los niños que hay alguien que los observa las 24 horas del días. Te imaginas como te sentirías si alguien te observara en todo momento para determinar si estas siendo “bueno o malo”?

Porque es una estrategia que sólo te dura durante las fiestas… Es decir, el mensaje es que después de esta temporada los niños pueden portarse como quieran porque ya no tienen amenazas de no recibir regalos. ¿Cuál será la estrategia que tendrás que usar después de las navidades?

¿Qué opinan?

Raquel Roa

La infancia no es una carrera

La infancia no es una carrera para ver qué tan rápido aprende un niño a caminar, a correr, a hablar, a dejar los pañales, a leer, a escribir o a contar.

La infancia es un tiempo maravilloso que va desde el nacimiento hasta llegar a la adolescencia… En el que los niños aprenden, se desarrollan y crecen cada uno a su ritmo.

Cada niño es diferente y único, debemos respetar el tiempo de cada quien.

Existe mucha presión social, sobre lo que los niños deben aprender, cómo y cuándo.

Lo primero que debemos tomar en cuenta, es que el niño esté bien emocionalmente, que se sienta seguro y querido. Al final, no conozco a ningún adulto que no sepa contar, escribir o leer y que haya tenido las posibilidades para hacerlo.

Respetemos los derechos de cada uno y permitamos que disfruten de su vida, que aprovechen al máximo de cada situación que se les presente, que exploren con su cuerpo, para que así puedan construir el conocimiento del mundo al cual pertenecen.

Debemos estar enfocados en ofrecerles herramientas para la vida y dejar de pensar en que tenemos que prepararlos para lo que les viene, para prepararlos para el año escolar siguiente y anticiparnos a lo que su cuerpo no está listo para aprender en estos momentos.

Dejemos que vivan un día a la vez y no los hagamos crecer antes de tiempo.

Raquel Roa

Filosofía educativa Reggio Emilia

El enfoque de Reggio Emilia deriva del nombre de su lugar de origen, Reggio Emilia, una ciudad ubicada en Emilia Romagna, al norte de Italia.

Después de la Segunda Guerra Mundial, Loris Malaguzzi y ciudadanos de la comunidad de Reggio Emilia decidieron crear y desarrollar un un sistema educativo de calidad para los niños.

Loris Malaguzzi y las familias de Reggio Emilia, quedaron devastados por la destrucción que tuvo lugar durante la Segunda Guerra Mundial y creyeron que el enfoque de la educación tenía que transformarse.

Esta filosofía se basa en el respeto por el niño y la habilidad de entenderlo en sus cien lenguajes, que para Loris Malaguzzi son las cien maneras que tienen los niños para expresarse (Ya sea a través del dibujo, la escritura, la música, el baile, etc.)

La imagen que se tiene del niño es de un ser capaz, único, competente, lleno de potencialidades y explorador innato.

Los ambientes en los colegios tienen como intención favorecer la exploración del niño, el ambiente es un educador más, el cual apoya y acompaña al niño mientras construye su aprendizaje. Acá los niños tienen la posibilidad de expresar sus pensamientos y su sentir de diferentes maneras.

Los maestros aprenden con los niños, investigan permanentemente, los maestros acompañan de una manera respetuosa mientras descubren el proceso de aprendizaje de cada uno de sus niños, los maestros hacen preguntas, escuchan, prepararán invitaciones en las clases para que los niños profundicen su conocimiento.

La documentación es la herramienta, para registrar todo el proceso de aprendizaje del niño, hacerlo visible y mostrar su evolución.

Este enfoque valora a los padres como participantes en el proceso de aprendizaje de sus niños.

El aporte de esta filosofía no es sólo en el ámbito educativo, sino cultural y social.

¿Ya sabías acerca de esta filosofía?

Raquel Roa

No más mentiras

Cuando nuestros niños se comportan de una manera que no es “adecuada” para nosotros, analicemos… ¿Está bien asustarlo y hacerlo obedecer causándole miedo?

He escuchado cosas por padres y maestros verdaderamente aterradoras, por ejemplo: “si te sigues portando así te voy a meter en la jaula con el loro”, “si sigues haciendo eso voy a llamar al policía para que te lleve”, “deja de comportarte así porque te voy a encerrar y no te voy a dejar salir más”, “vuelves a hacer eso, me voy y te dejo solo”, “así no te voy a querer más”, Así como esos ejemplos he escuchado muchos y pare usted de contar, estoy segura que ustedes también los han escuchado.

¿Son estrategias basadas en el amor y el respeto?, ¿Estamos logrando que nuestros niños sean conscientes de sus conductas y el por qué es adecuado hacer o dejar de hacer algo?

La verdad es que esos mensajes son totalmente inadecuados para la crianza respetuosa de un niño.

Un policía es una persona buena que ofrece su servicio a la comunidad para mantener el orden y para protegernos. ¿Acaso nuestros niños son criminales para que el policía se los lleve?

¿Estamos siendo honestos cuando les decimos que si siguen comportándose de esa forma los encerraran y dejaran solos?, ¿es eso lo que en verdad queremos transmitir?

Si queremos a los niños, no deberíamos desear que ese fuese el mensaje transmitido. Al contrario, el mensaje debe ser de comprensión, apoyo y negociación.

Nuestras palabras son muy poderosas, nuestros niños siempre están pendiente de todo, siempre estan atentos aún y cuando no parezca. No usemos la violencia, ni el abuso de poder para causar miedo y evitar alguna conducta.

Expresemos nuestros sentimientos y pongamos en palabras lo que al parecer los niños están sintiendo, seamos amorosos, comprensivos, empáticos y de seguro tendremos un mejor resultado, en el que la relación afectiva con nuestros pequeños y las diversas situaciones por las que atravesemos sean respetuosas y armoniosas.

¿Qué opinan?

Raquel Roa

¿Tus niños preguntan el por qué de todas las cosas?

Los niños son curiosos y exploradores por naturaleza, vienen con unas ganas enormes de descubrir el mundo y de comprender la razón de las cosas.

Es acá donde nuestro rol juega un papel fundamental, en estos momentos debemos estar muy cerca, siendo cómplices, mientras los acompañamos a construir el aprendizaje del mundo al que pertenecen.

Dediquemos tiempo para averiguar juntos la respuesta de sus preguntas, los haremos sentir queridos y les haremos saber que sus preguntas son importantes para nosotros.

Cuando ellos estén buscando el por qué de las cosas, pregúntales a ellos por qué creen que eso suceda o qué piensan al respecto. De esta forma el aprendizaje que obtengan será mucho más significativo porque serán ellos los que formulen hipótesis y descubran el por qué de las cosas.

Raquel Roa

Los niños están en constante aprendizaje

Muchas personas consideran que si un niño no está en un aula de clases o no está haciendo tareas no se encuentra aprendiendo nada.

Lo cual es completamente errado, ya que los niños desde el momento en el que nacen están en constante aprendizaje, todos son capaces y con un enorme potencial.

El mundo es la mejor escuela para todos, la vida misma se encarga de enseñarnos algo nuevo cada día.

Recordemos promover y defender los derechos de cada niño, respetar y comprender la etapa evolutiva de desarrollo en la que se encuentran y disfrutemos de su presente, sin preocuparnos tanto por lo que “tienen” que aprender para el día de mañana.

¿Qué opinan?

Raquel Roa