Ideas para pausar y relajarnos con nuestros niños

Muchas veces las pausas son necesarias para luego continuar.

Enseñémosle a los niños a respirar para encontrar la relajación.

Esto lo podemos hacer en cualquier lugar, en la casa, el parque, el colegio, etc. Es importante enseñarles a parar, a respirar, a identificar lo que sucede en alguna situación y a reconocer lo que estamos sintiendo en nuestro cuerpo.

Existen varios tipos de ejercicios para practicar nuestra #respiración, uno de ellos consiste en mostrarles una pelota plástica expandible… Al abrirla ellos deberán inhalar y al cerrarla deberán exhalar, repitiendo este ejercicio cuantas veces sea necesario.

También se les puede pedir que se sienten o acuesten y que coloquen una de sus manos en el abdomen y que respiren, para que vean y sientan como se mueve de arriba hacia abajo su barriguita al respirar. Cuando hacía este ejercicio con mis niños los invitaba a cerrar los ojos y a enfocarse en su respiración, lo ideal es cambiar el tono de la voz, hablar con un tono suave y delicado, para que cada vez encuentren una mayor relajación. También les decía que si lo deseaban podían imaginarse un lugar muy tranquilo, donde se sintieran seguros, con hermosos colores y olores agradables.

¿Cómo los ayudas a pausar y a relajarse?

Raquel Roa

Atención Plena

La atención plena o mindfulness, nos invita a vivir en el presente, nosotros los adultos podemos ponerlo en práctica y ser un ejemplo para lo niños que nos rodean.

Según la encuesta que hice hace varios días pudimos observar que muchos niños sufren de ansiedad y cada vez se hace más frecuente. Existen más detonantes que les causan estrés y ellos lo expresan en un sin fin de maneras.

Practicar la atención plena, nos ayuda a ver la vida desde otra perspectiva, nos ayuda a percibir las situaciones tal y como son, a recibir cada momento con los brazos abiertos, a crear consciencia y a vivir a plenitud nuestro presente (que es lo único que tenemos asegurado).

Nuestros niños son expertos en saber cómo vivir en el presente, pero con el ritmo de vida actual muchas veces los privamos de vivir a plenitud. Es por esto, que todos podemos practicar la atención plena, incluso podemos invitar a nuestros niños desde muy pequeñitos. Los beneficios son infinitos.

¿Consideras que es importante que practiquemos mindfulness con nuestros niños?

¿Quieres practicar la “Atención plena” con tus niños? Espera a mi próxima publicación.

Raquel Roa
Cada uno de nosotros nos expresamos de diferentes maneras, nos comunicamos con nuestros cuerpos aún y si no usamos nuestras palabras.

¿Cuáles oportunidades nos traen los lenguajes no verbales?

Teniendo esta interrogante en mente, podemos mirar y prestar atención de otra forma a nuestros niños.

Cuando esperamos y observamos a los niños con una actitud amable, con un lenguaje corporal que demuestra que estamos atentos y con la disposición de acompañarlos, la situación suele cambiar rotundamente.

¿En algún momento lo has intentado?

Raquel Roa

¿Por qué se tiene la necesidad de controlar a los niños?

A la mayoría de las personas no nos gusta que nos controlen.

Es mucho más valioso enseñarle a nuestros niños herramientas para la vida y respetar su proceso evolutivo de desarrollo en vez de controlarlos en todo momento.

Controlemos nuestras emociones, controlemos cómo manejar la forma en la que nos sentimos y cómo respondemos. Respiremos profundo y seamos empáticos.

Intentemos ser un modelo a seguir, conversemos y negociemos con ellos, no los manipulemos.

Demos el ejemplo de como ser respetuosos y de cómo usar nuestras palabras para expresar lo que sentimos.
Seamos una guía para los niños, seamos su compañía en el camino de su crecimiento, no usemos la fuerza ni el miedo como estrategia para lograr que nos obedezcan, no hay necesidad de gritos, castigos o amenazas. Si conversamos con amor, con respeto y les explicamos con bases el por qué de las cosas, ellos serán capaces de comprender lo que queramos comunicar.

Seamos un apoyo para ellos, no los hagamos sentir apenados por lo que no pueden lograr en algún momento , seamos una fuerza de apoyo, para animarlos a cumplir lo que se proponen.

Hagamos uso de la anticipación, expliquemos lo que va a suceder y el por qué. Esto les dará estabalidad y seguridad.

Promovamos el juego libre, sin tanta estructura, permitamos que usen su creatividad e imaginación.

Ofrezcamos diferentes opciones para que ellos mismos puedan tomar sus propias decisiones y sientan autonomía y control.

Haciendo uso de estas herramientas, no tendremos la necesidad de controlar a los niños, ellos mismos, poco a poco aprenderán a autoregularse y a expresar lo que necesitan. Si los dejamos ser niños, comprenderemos que no hay necesidad de tener el control de todo y que podemos encontrar un balance, mientras crecen en un ambiente feliz junto con nosotros.

Raquel Roa

El juego libre debe promover la igualdad de género

Los niños aprenden a través del juego, a través de la representación.

La representación, se refiere a la capacidad del niño de reproducir en su mente objetos y acciones que ve concretamente en la realidad. Es gracias a la representación mental que el niño puede reproducir en su juego escenas observadas.

Una de las maneras que usan los niños para ir entendiendo el mundo en el que viven, es dramatizando diferentes acciones de la vida real que retiene en su mente. Es por eso, que es frecuente que veamos a nuestros chiquitos jugando a que están hablando por teléfono, a que le dan el tetero a un bebé de juguete o que nos preparan la comida. Son éstas dramatizaciones, las que nos muestran la capacidad que tienen los niños para representar mentalmente las acciones que han visto y que les resultan significativas.

Los tiempos han cambiado, tenemos mujeres y hombres trabajadores, algunos desde oficinas, otros desde la casa. Hoy en día los hombres también se involucran en la crianza de sus hijos, con las tareas del hogar, expresan sus sentimientos a través de las palabras y también lloran.

Los #niños deberían tener la libertad de escoger si quieren jugar futbol, bailar ballet o jugar con muñecas sin importar su género.

Queremos formar personas que en un futuro críen de la manera más respetuosa y amorosa a sus niños. Así que padres, maestros y #cuidadores, no limiten a los niños, dejen que se involucren en las tareas del hogar, y que jueguen con muñecas y coches, en un futuro quizá se convertirán en padres y ese juego se convertirá en realidad, les darán de comer a sus hijos, les cambiaran sus pañales, y los pondrán a dormir. Siendo adultos responsables y apoyando y acompañando a sus parejas en todo momento.

Permítanle a las niñas que jueguen con carritos, a ser superhéroes, a entrenar en artes marciales, a jugar con pelotas.

Qué gratificante saber que eso a lo que juegan les trae alegría!

Recordemos el valor de la igualdad de género, esto nos permitirá tener una mejor convivencia en este mundo, donde se respeten nuestros derechos y el de los demás.

Raquel Roa

El juego es un derecho

El juego es una parte fundamental en el aprendizaje del niño.

Cuando los niños juegan, desarrollan destrezas y habilidades en el área socio-emocional, cognitivo, del lenguaje y motora.

El juego es una acción libre, espontánea y voluntaria, que le permite al niño divertirse, descubrir, explorar y crear.

A través del juego se crean herramientas para la vida, para el día a día, para el presente.

Los niños a través del juego desarrollan su inteligencia, curiosidad, exploran, construyen el conocimiento del mundo que los rodea, aprenden a resolver problemas, a expresarse para poner en palabras sus pensamientos y sentimientos, a construir esa confianza en sí mismos y en los que lo rodean, a ser empáticos, a cooperar y negociar con sus pares.

Recordemos siempre darles el tiempo y el espacio para que jueguen libremente, porque es su derecho.

Raquel Roa

¿Cuál debe ser el rol del maestro en estos tiempos?

Como la gran mayoría de todos sabemos, los maestros tienen la capacidad de impactar profundamente la vida de los niños.

La ideal es que los maestros puedan tener la capacidad de ser conscientes de la responsabilidad que tienen en cuanto a aquello que le ofrecen a los niños (Acciones, palabras, interacciones, experiencias significativas…).

Hoy y siempre debemos pensar y analizar acerca del rol del maestro. Pero si hay algo que queda claro, es que ya sea con este presente lleno de preguntas, incertidumbre y cambios, los maestros siempre deben sumar en la vida de los niños, hacerlos sentir queridos y seguros… Pero ¿Cómo hacerlo?

Demostrando respeto y empatía.

Comprendiendo el potencial y la capacidad que tiene cada uno de ellos.

Estando presentes.

Acompañándolos

Mirándolos a los ojos.

Validando sus emociones.

Dándoles la libertad de jugar libremente.

Aceptando y dándoles la bienvenida a sus pensamientos, a lo que dicen, a sus ideas.

¿De qué otra forma podemos los educadores sumar en la vida de los niños? ¿Cómo debe ser el rol del maestro en el presente?

Raquel Roa

¿A qué juegan tus niños en tiempos de pandemia?

Uno de los juegos que predomina en la vida de los niños es el de la imitación. Los niños juegan a dramatizar situaciones o roles, imitan lo que ven y lo que viven. Siendo ésta una forma de aprender, de expresarse, de ser y de vivir.

En estos tiempos de pandemia ¿A qué juegan tus niños? ¿Imitan que van al mercado usando mascarillas? ¿A qué juegan con sus peluches? ¿Qué dicen?…

Aquellos juegos en los que los niños imitan lo que sucede en sus vidas, nos brinda información para saber de qué forma están percibiendo al mundo y de qué manera están procesando toda la información que adquieren día a día.

Han observado que el juego de sus niños ha sido impactado por la llegada Covid19?

Cuéntanos en los comentarios. Será muy interesante saber qué está sucediendo en el juego de los niños a nivel mundillo.

Raquel Roa

La infancia no es una carrera

La infancia no es una carrera para ver qué tan rápido aprende un niño a caminar, a correr, a hablar, a dejar los pañales, a leer, a escribir o a contar.

La infancia es un tiempo maravilloso que va desde el nacimiento hasta llegar a la adolescencia… En el que los niños aprenden, se desarrollan y crecen cada uno a su ritmo.

Cada niño es diferente y único, debemos respetar el tiempo de cada quien.

Existe mucha presión social, sobre lo que los niños deben aprender, cómo y cuándo.

Lo primero que debemos tomar en cuenta, es que el niño esté bien emocionalmente, que se sienta seguro y querido. Al final, no conozco a ningún adulto que no sepa contar, escribir o leer y que haya tenido las posibilidades para hacerlo.

Respetemos los derechos de cada uno y permitamos que disfruten de su vida, que aprovechen al máximo de cada situación que se les presente, que exploren con su cuerpo, para que así puedan construir el conocimiento del mundo al cual pertenecen.

Debemos estar enfocados en ofrecerles herramientas para la vida y dejar de pensar en que tenemos que prepararlos para lo que les viene, para prepararlos para el año escolar siguiente y anticiparnos a lo que su cuerpo no está listo para aprender en estos momentos.

Dejemos que vivan un día a la vez y no los hagamos crecer antes de tiempo.

Raquel Roa

¿Por qué no debemos obligar a los niños a pedir disculpas?

Enseñar a nuestros niños a disculparse y decir lo siento, puede parecer sencillo, pero enseñar a decir “lo siento” va más allá de las palabras, implica desarrollar la empatía y sentirlo de corazón.

En muchas ocasiones, se les obliga a los niños a disculparse y a pedir perdón y es evidente que muchas veces dicen “lo siento” de mala gana, como una respuesta condicionada, sin una verdadera comprensión de la naturaleza de una disculpa.

Cuando forzamos al niño a decir “lo siento” no le estamos enseñando el significado de esas palabras, y mucho menos le ayudamos a ponerse en el lugar del otro.

La disculpa parte de la empatía, cuando nos ponemos en el lugar del otro y logramos saber cómo se siente la otra persona, podemos disculparnos de verdad e ir más allá de las palabras proporcionando el apoyo emocional que se merece la otra persona.

En muchos casos los niños aprenden a decir “lo siento” como una manera de evitar que lo regañen o lo castiguen. Y en la mayoría de estas situaciones no se han puesto en el lugar del otro sino que lo han hecho simplemente para librarse de una consecuencia negativa por parte de los adultos.

Al obligarlos a disculparse se envía un mensaje errado al niño. Ya que se les pide que digan algo sin sentirlo, sin comprender qué fue lo que sucedió. Lo cual da cabida a que sean seres que puedan llegar a ser hipócritas, seres que sientan una cosa y demuestren o digan otra.

El niño necesita entender el poder de un “lo siento”, para esto es importante que comprenda qué es lo que hizo, cuáles fueron las consecuencias de sus actos y cómo perjudicó a otra persona.

En lugar de pedir al niño que pida disculpas rápidamente, enséñale a preguntar: “¿Estas bien?, ¿Te puedo ayudar en algo? ¿Puedo hacer algo para que te sientas mejor?, ¿Necesitas un abrazo?, ¿Necesitas que te deje solo?, etc.

De esta manera ayudamos a nuestros pequeños, a que poco a poco vayan construyendo su concepto de empatía a través del respeto y el amor.

Raquel Roa