Crianza democrática

Aunque existan muchas ideas y sugerencias sobre cómo criar a un niño, aunque existan diversas opiniones con la familia, amigos, libros, escuelas para padres e Internet, no tenemos una fórmula secreta, no existe una verdad absoluta. Lo que si es cierto, es que lo apropiado es que sigamos unos patrones donde la relación afectiva que se le brinde al niño sea segura, amorosa, respetuosa y empática. Lo mejor que podemos hacer para tener una crianza respetuosa es escuchar no sólo lo que dice el niño sino también lo que demanda cada uno, tomar en cuenta sus necesidades e intereses, y escucharnos a nosotros mismos, escuchar lo que nuestro corazón e instinto nos diga.

Una crianza democrática, es aquella donde la opinión del niño cuenta, es válida e importante, es aquella que le enseña a los niños a que se expresen, sin recibir críticas, sin que se sientan juzgados y mucho menos culpabilizados.

Se estimula el pensamiento crítico y la toma de decisiones de los niños, se les brinda diversas opciones para que escojan entre una cosa u otra. Al ofrecer una crianza democrática los niños saben que está bien cometer errores, que siempre podemos aprender de ellos, además se sienten seguros porque se les les ofrece apoyo y un acompañamiento con amor durante su crecimiento.

Cada quien hace su mayor esfuerzo y lo que está a su alcance para criar de la manera posible, recordemos que somos humanos, que aprendemos de nuestros errores y que si hacemos las cosas con amor obtendremos excelentes resultados.

Raquel Roa

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Día internacional del planeta tierra

Quiero aprovechar esta oportunidad para que recordemos lo maravilloso que es el planeta en que vivimos y la importancia de protegerlo para nuestra calidad de vida y para contribuir con la de las generaciones futuras.🌎🌍🌏

🌱Es muy importante que los niños adquieran hábitos positivos con respecto al cuidado de nuestro planeta, por ejemplo:

🌿Mantener limpios los ríos, lagos, océanos, campos, montañas, etc… Una manera de hacerlo es no tirando basura

🌿Usar el agua con moderación (al lavarse las manos o cuando se dan un baño)

🌿Proteger y defender a los animales

🌿Reciclar

🌿Reutilizar

🌿Reducir

🌿Que los niños tengan contacto con la naturaleza permitirá que vean su belleza y la aprendan a querer y a respetar (Pueden visitar playas, campos, parques jardines…)

🌿Apagar la luz de los cuartos o la cocina cada vez que salgamos de esos lugares. -Es importante ahorrar energía eléctrica y usar la luz natural cada vez que podamos.

Somos un modelo a seguir para los niños, así que debemos recordar siempre dar un buen ejemplo.

…Y tú qué haces para que tus niños quieran, respeten y protejan nuestro planeta?

Raquel Roa

Aprender no significa aprobar un examen

Debido a que muchos niños en el estado de la Florida en USA, están presentando la pruebas estatales correspondientes a este año escolar, lo cual es un tema sumamente delicado para mi, he continuado analizando mucho acerca de lo que son las evaluaciones en la vida de los niños.

Éstas son algunas de mis reflexiones acerca de las pruebas (en general) que se les realizan a los niños:

Las familias y los maestros deben tomar SIEMPRE en cuenta que es más importante aprender a pensar en vez que aprender a repetir.

Considero que es fundamental que los niños tengan claro que una calificación no puede ser el número que nos defina. Un número NO DEBE definir la calidad de persona que somos.

Las calificaciones y las tareas no solo son innecesarias sino que repercuten en el interés de los estudiantes en el aprendizaje… Los desmotivan en el colegio y los limitan a disfrutar tiempo de calidad con familiares y amigos.

Comprendo que todos podemos tener percepciones diferentes, acá lo único que pretendo es compartir lo que pienso y que además nos detengamos a analizar lo que realmente significan las evaluaciones para los niños.

Y por último pero no menos importante, ¿De que sirve que un niño obtenga las mejores calificaciones académicas si al final del día, no sabe cómo identificar sus emociones ni como manejarlas?

Hay cosas en esta vida que son mucho más importantes que una calificación. Nunca lo olvidemos, nuestros niños son más que una nota académica.

Raquel Roa

¿Por qué es importante mirarnos a la cara mientras conversamos?

El estilo de vida que llevamos en la actualidad, puede llegar a ser muy apresurado y muchas veces, cuando conversamos con los niños nos puede costar ofrecerles atención plena o de calidad.

Muchas veces por el ritmo de vida que llevamos, algunas de las conversaciones que tenemos pueden quedar en simples respuestas automáticas, órdenes o discusiones.

Para brindarles momentos de calidad a los niños cuando conversamos, lo primero que debemos hacer es parar lo que estamos haciendo, agacharnos, ponernos a la altura del niño y mirarlo a los ojos mientras hablamos.

No significa que vas a parar durante mil veces en el día y que no vas a hacer tus cosas pendientes. Lo que sugiero con esta idea es que la pongan en práctica cada vez que puedan, ya que es sumamente enriquecedora, con hacerlo varias veces al día, le prestamos atención plena al niño, lo cual permitirá que se sienta tomado en cuenta y respetado.

Es una manera de estar verdaderamente presente en el momento que estamos compartiendo con nuestro pequeño.

Nunca estará demás, estar para nuestros niños, escucharlos, hacerlos sentir queridos, valorados, tomados en cuenta y aceptados por quienes son. Es una forma en la que podemos ser empáticos y criar con amor.

¿Qué les parece si lo ponemos en práctica?

Raquel Roa

¿Está bien que los niños tengan que pedir permiso para ir al baño en el colegio?

No. No está bien, es una necesidad. Y no depende del maestro que el niño pueda o no satisfascerla.

Lo ideal es que le avise o le deje saber al maestro que irá al baño. Un maestro tiene un gran número de niños en el aula y es necesario que en todo momento sepa donde están todos sus estudiantes para mantener la seguridad de cada uno.

En mi experiencia, establecía normas en compañía de mis niños, conversábamos y negociábamos cuáles serían las normas de nuestra clase. Por ejemplo, para mantener el orden en el aula les decía que no era necesario que interrumpiéramos las diferentes actividades que estábamos llevando a cabo, les pedía que cuando sentían la necesidad de ir al baño se levantaran y fueran directamente. Si no estábamos en el aula donde yo podía verlos y saber que iban al baño (ya que los sanitarios estaban dentro del salón) les pedía que me avisaran que irían al baño para asegurarme de cuándo fue el niño y calcular el tiempo que podía tomarle para regresar.

Si un niño empieza a aguantar las ganas, su cuerpo se sentirá incómodo, no podrá prestarle atención a nada más que a su cuerpo. Es muy probable que si estos períodos de tiempo se extienden y no se le permite ir al baño, tendrá un accidente.

Prohibirle a un niño a ir al baño, no es más que faltarle el respeto al niño, es fallarle como adulto, es hacerlo experimentar situaciones que no tiene la necesidad de experimentar en ese momento. Puede generarle angustia, estrés, ansiedad y frustración, ya que por cumplir una “norma”, está dejando a un lado sus necesidades como persona.

A todos nos ha pasado, que hemos estado en situaciones en las que no podemos ir al baño y qué desagradable se siente!… No hagamos que nuestros niños pasen por esa situación, simplemente porque queremos tener un horario establecido en el que según nuestra percepción, hay momentos adecuados para que hagan sus necesidades.

Raquel Roa

Recomendaciones para cuando nuestros niños estén preparados para dejar los pañales

Bajo ninguna circunstancia es aceptable que regañemos a un niño, que lo humillemos, lo ridiculicemos o lo comparemos con otros niños que ya han logrado el control de esfínteres.

Recordemos que debemos esperar que el niño esté preparado fisiológicamente y emocionalmente.

Humillarlos, hacer caso a la presión social o pretender acelerar el proceso porque nosotros como adultos seamos los que estamos listos, no es más que ignorar el proceso evolutivo de desarrollo de los niños y atrasar el proceso

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El niño al sentirse inseguro y maltratado, no se creerá capaz de lograrlo, además dejaremos un impacto negativo que los acompañará por el resto de sus vidas.

Raquel Roa

El control de esfínteres se adquiere cuando el niño está preparado emocionalmente y fisiológicamente

Cuando hablamos de controlar esfínteres, nos referimos a la capacidad de poder abrir o cerrar estos canales a voluntad propia, permitiendo o impidiendo el paso hacia el exterior de nuestros desechos como la orina y las heces, después de que nuestro cuerpo se haya beneficiado de todos los nutrientes que los alimentos nos hayan proporcionado.

El control de esfínteres se adquiere paulatinamente, es un proceso que depende del ritmo de niño.

Debemos observar muy bien a nuestros niños y estar atentos a cuando nos den la pauta de que están listos para dejar los pañales. Por lo general esto sucede entre los 2 y 5 años de edad. Ellos nos van a ir avisando con ciertos indicadores. Nos dejarán saber que les molesta el pañal porque está mojado o porque está sucio y se sienten incómodos, pedirán que les cambiemos el pañal, nos avisarán que van a hacer pipí o pupú o nos podrán decir lo que acaban de hacer en su pañal.

Estos indicadores se van dando poco a poco. El hecho de que un niño reconozca que hizo pipí en el pañal, no quiere decir que ya esté listo, pero nos deja saber, que ya está haciendo de este proceso, un proceso más consciente, lo que dará cabida en un futuro al control de esfínteres.

Es muy importante que cuando éste proceso comience con nuestros pequeños, los apoyemos y acompañemos teniendo siempre presente la confianza y la fe de que el niño, sí logrará controlar sus esfínteres, cuando cada niño está listo, lo logra.

Cuando sepamos que comenzará el proceso, procuremos que sea durante unas vacaciones, fin de semana largo o que exista flexibilidad en cuanto a los días que se tengan disponible. De manera que todos estén más relajados y el niño pueda estar en la tranquilidad de su hogar, teniendo sus primeras experiencias al estar sin pañales.

Evitemos cambios importantes para el niño durante este proceso, por ejemplo; una mudanza, la llegada de un nuevo hermanito, viaje de alguno de los padres, etc. Ya que pudiese provocar un retroceso en el control de esfínteres del niño.

Pongamos en palabras que les pondremos interiores o pantaleticas, y que podrán aprender a usar la pocetica o vacenilla. La ropa interior que usen debe ser de tela, de forma que si se hacen pipí puedan experimentar y darse cuenta que están mojados.

Una vez observado que el niño nos ha dado señales de que está listo (Avisa cuando el pañal está sucio, logra permanecer con el pañal seco por largos períodos de tiempo), debemos ayudarlos con una rutina. Llevarlos al baño al levantarse, después de comer, invitarlos a usar la pocetica antes o después de jugar. Debemos ser constantes.

Los niños deben de tener fácil acceso al baño y a su vacenilla. La ropa que estén usando durante este proceso debe ser ropa fácil de quitar por ellos mismos. Hagamos que este proceso sea divertido y agradable. Usemos juegos, canciones o cuentos, mientras acompañamos al niño cuando esté sentado en la vacenilla o pocetica.

No es necesario que pase largos períodos de tiempo sentado, podemos sentarlos unos 5-10 minutos. Si hace algo, lo podemos felicitar, decirle que estamos muy orgullosos y que lo está logrando. Si no logró hacer nada, felicitarlo también, decirle que estamos muy orgullosos porque lo está intentando y que no se preocupe porque si no hizo nada ahora, puede que lo haga más tarde o mañana.

En este proceso debemos tener mucha paciencia y tolerancia, especialmente cuando ocurran accidentes. Podemos poner en palabras lo que sucedió: “Te hiciste pipí, vamos a cambiarte la ropita para que no estés mojado”. Es importante que durante este proceso tengamos varias mudas de ropa, de manera que si le ocurren varios accidentes, estemos seguros de que el niño podrá estar limpiecito.

El proceso del control de esfínteres, requiere tiempo y no se da de un día para otro. Es necesario que desde muy pequeños cuando les estemos cambiando el pañal le hagamos comentarios como: “Te acabas de hacer pipí, tu pañal está calientico… Vamos a cambiarte para que estés seco”. Al terminar de cambiarlos podemos mostrarle también lo que hicieron. De esta forma, poco a poco vamos ayudando a que el niño comprenda qué es lo que sale de su cuerpo, la manera en la que lo identificamos “pipí”, “pupú” “caca”.

Reconozcamos los esfuerzos que hace el niño al principio para controlar sus esfínteres. Por ejemplo: “Qué bueno que me avisaste que hiciste pupú en tu pañal”, “Te quitaste el pantalón solito”, “Qué bien que quieres sentarte un ratico en la poceta para intentar hacer”. Decirles que un día ellos también aprenderán a hacer sus necesidades en la poceta, les da una mayor seguridad y tranquilidad.

Con respecto al control de esfínteres nocturno, es otro proceso. Aunque un niño controle esfínteres durante el día, pueden pasar aún muchos meses o años, hasta poder hacerlo por la noche. Usualmente luego de que el niño pase varias noches con el pañal seco, o que se levante para ir al baño a media noche, significa que está listo para dormir sin él.

Bajemos nuestros niveles de ansiedad por algo que sí se logrará.

Respetemos este proceso natural del cuerpo, comprendamos que cada niño tiene ritmos distintos y que éste es un proceso individual, no es nuestro proceso sino de nuestros pequeños.

Raquel Roa

¿Por qué es tan importante que los niños tengan tiempo de ocio?

La rutina diaria que todos podemos tener, deja poco espacio para el ocio. Sin embargo, debemos hacer un esfuerzo, para que nuestros niños tengan un momento al día para llevar acabo actividades que no estén estructuradas y controladas por normas preestablecidas.

Es necesario que nuestros niños tengan la posibilidad de escoger qué quieren hacer en un determinado momento, deben de tener la libertad para explorar, descubrir y equivocarse.

El momento de “ocio” o “aburrimiento” se pudiese definir como una ausencia de motivación que incite a la acción física o mental, por lo tanto, si un niño se aburre y desea hacer algo diferente, deberá actuar e inventar él mismo, cómo divertirse o pasarla bien, tendrá que usar su imaginación y crear algo alternativo para esta situación, para que de esta manera encuentre un mayor interés o una fuerza que lo motive a hacer algo.

Cuando les hacemos valer los derechos a los niños y les damos la libertad de tomar decisiones y escoger qué hacer en determinado momento, los niños se vuelven más felices y seguros.

Los momentos de ocio al aire libre son una excelente oportunidad para relacionarnos con la naturaleza, para aprender a amarla y a encontrar paz en ella. Contemplar algún paisaje, respirar aire puro, escuchar el sonido de las olas, jugar con barro y todo este tipo de experiencias harán que los niños se vuelvan más sensibles al cuidado con nuestro medio ambiente.

Tengamos siempre presente que los pequeños necesitan tener un espacio para ser creativos, para poner en práctica sus ideas, para usar su imaginación, para dramatizar e imitar roles, para crear historias o para hacer representaciones a través del dibujo.

Llevando esta sugerencias a cabo, podremos contribuir a que el tiempo de ocio de nuestros pequeños sea realmente de ocio y significativo. Aprenderán a divertirse, a disfrutar y a sacarle provecho a cualquier oportunidad que se les presente. Su entretenimiento presente será, la base de su futuro. Ya que, si saben escoger lo que les gusta, aprenden a tomar decisiones por ellos mismos y saben determinar con qué realmente la pasan bien, estaremos contribuyendo a que sean personas cada vez más felices.

Raquel Roa

Beneficios de vivir en el presente:

Vivir en el presente, nos ofrece una serie de beneficios, sumamente enriquecedores:

• Mejora nuestra atención

• Nuestros niveles de compasión por los demás aumenta

• Fortalece nuestra habilidad para encontrar paz y calma al enfrentar momentos de estrés y/o ansiedad.

• Nos llena de energía positiva

•Nos ayuda a ver las cosas desde otra perspectiva.

• Mejora nuestro desempeño y rendimiento en nuestras actividades diarias.

•Nos ayuda a ser una mejor versión de nosotros mismos.

Seamos un modelo a seguir para los niños, en la medida de lo posible hagamos una cosa a la vez, entregando todo de nosotros. Si estamos conversando, pongamos todo nuestro entusiasmo y nuestra atención en esa conversación. Si estamos pintando,  podemos enfocar nuestra atención en cómo se desliza el pincel con la pintura sobre el papel, podemos tocar la pintura y expresar como se siente (Se siente suave, fría…).

Seamos conscientes al comer, agradezcamos por nuestra comida, enfoquemos nuestra atención en cómo nuestro cuerpo trabaja para masticar y digerir la comida, prestemos atención a los sabores, a la temperatura de la comida y a cómo nos sentimos en ese preciso momento.

Ser agradecidos con la vida, enseñar a nuestros niños a apreciar la abundancia y todos los privilegios que tenemos en nuestras vidas es un ejercicio maravilloso.

Podemos hacerlo en cualquier momento, antes de comer, después de jugar, al principio o al final de la semana…Se puede crear una especie de ritual o hábito especial en donde los niños sean conscientes de todo lo que tienen en sus vidas.

Raquel Roa

¿Cómo acompañar a los niños a disfrutar del presente?

Es necesario que desde muy pequeños nuestros niños aprendan aponer en palabras lo que sienten, a aceptar cada una de sus emociones y de las situaciones que se presentan.

¿Cuántas veces no hemos escuchado decir estas frases a los niños?: “no te pongas bravo”, “deja de llorar”, “no tienes porque estar así de nervioso”… Negar sus propias emociones genera un gran problema para los niño, esto les provoca una lucha interna contra sus emociones, reprimiendo lo que siente. Recordemos que no importa que tan pequeños sean, debemos validar sus #emociones y hacerles saber que comprendemos lo que están sintiendo en determinado momento.

Podemos enseñarle a reconocer el origen de sus emociones con preguntas como: ¿De dónde viene tu molestia?”, “veo que estás sonriendo muchísimo, ¿por qué estás tan contento?, ¿cómo se siente tu cuerpo cuando estás triste?, ¿te ayuda de algo sentir eso?

Conversar de todas estas emociones con los niños, con cariño, empatía, escuchándoles atentamente y haciéndolos pensar y reflexionar sobre sus sentimientos, creará una visión mucho más consciente y proactivo respecto a sus emociones.

Ayudándolos a comprender que son libres de sentir y de expresar sus emociones, que está bien estar alegre, bravo, triste… Cada emoción es importante y válida, y todos en este mundo las experimentamos.

Acompáñenos a los niños a respirar.

Esto lo podemos hacer en un salón de clases o en casa. Es importante enseñarles a parar, a respirar, a tomar unos minutos de relajación, y a reconocer lo que estamos sintiendo en nuestro cuerpo.

Existen varios tipos de ejercicios para practicar nuestra respiración, uno de ellos consiste en mostrarles una pelota plástica expandible… Al abrirla ellos deberán inhalar y al cerrarla deberán exhalar, repitiendo este ejercicio cuantas veces sea necesario.

También se les puede pedir que se sienten o acuesten y que coloquen una de sus manos en el abdomen y que respiren, para que vean y sientan como se mueve de arriba hacia abajo su barriguita al respirar. Cuando hago este ejercicio con los niños les invito a que cierren los ojos y a enfocarse en su respiración, suelo hablar con un tono de voz suave y delicado, para que cada vez se relajen más y más. También los invito a que imaginen que están en un lugar muy tranquilo, donde se sienten seguros, con hermosos colores y olores agradables.

¿Y tú cómo ayudas a tus #niños a vivir en el presente?… ¿Cómo los ayudas a parar y a relajarse?

Raquel Roa